Cruz Pérez Cuéllar se perfila por la gubernatura y moviliza a más de 50 mil “Compas de Cruz” en Juárez

Ciudad Juárez, Chih., 18 de abril de 2026.- En un acto de fuerte carga política y con la Plaza de la Mexicanidad convertida en un termómetro de músculo territorial, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, formalizó su intención de buscar la gubernatura de Chihuahua, al anunciar que se registrará para asumir el liderazgo del proyecto de la Cuarta Transformación en el estado, arropado por una concentración superior a las 50 mil personas identificadas como los “Compas de Cruz”.

El pronunciamiento se dio durante un evento multitudinario celebrado al pie de la Plaza de la Mexicanidad, donde el presidente municipal no solo confirmó su aspiración rumbo al relevo estatal, sino que además presentó un balance político-administrativo de su gestión al frente del Ayuntamiento, en un mensaje estructurado para dejar en claro que su eventual proyecto electoral buscará sostenerse en resultados de gobierno, obra pública, inversión social y reposicionamiento institucional de Ciudad Juárez.

La declaración del edil representa, en términos de operación política, un abierto destape rumbo al proceso sucesorio de Chihuahua, con el que Pérez Cuéllar entra de lleno a la disputa por la candidatura del bloque gobernante. El movimiento no es menor: ocurre desde la frontera, en una de las plazas electorales más relevantes del estado, y acompañado de una demostración de respaldo popular que buscó enviar señales claras tanto hacia el interior de su fuerza política como hacia sus adversarios.

En su intervención, el alcalde vinculó su decisión con una narrativa de pertenencia, identidad y compromiso con Juárez, al sostener que su determinación de competir por el liderazgo estatal surge de su vínculo profundo con esta ciudad fronteriza. Bajo esa lógica, su mensaje no se limitó a una aspiración personal, sino que fue presentado como la continuidad de un proyecto político que, desde su óptica, debe extenderse a todo Chihuahua.

Como parte central de su discurso, Pérez Cuéllar ofreció un breve informe de actividades de su administración municipal, con el propósito de respaldar su posicionamiento con indicadores y obras concretas. Entre los principales logros enlistó una disminución superior al 30 por ciento en delitos de alto impacto, así como el cambio de Ciudad Juárez del lugar 5 al 17 en el ranking de las ciudades más violentas, un dato con el que buscó reforzar la tesis de que la gobernabilidad y la estrategia de seguridad han permitido una contención relevante en una ciudad históricamente golpeada por la criminalidad.

A ello sumó mejoras en el servicio de recolección de basura, un rubro sensible por su impacto directo en la vida cotidiana de los juarenses; además de una intervención intensiva en infraestructura urbana mediante la repavimentación y recarpeteo de 3 millones de metros cuadrados de calles, uno de los ejes más visibles de su administración en materia de obra pública.

En el recuento también aparecieron proyectos emblemáticos como la construcción del distribuidor vial Talamás, el Estadio 8 de Diciembre y la rehabilitación del puente Francisco Villarreal Torres, obras que han sido utilizadas por su gobierno como parte del discurso de transformación urbana y recuperación de rezagos históricos en movilidad, conectividad y equipamiento para la ciudad.

Otro de los puntos que colocó en el centro de su exposición fue la política de apoyo al acceso universitario, al subrayar que Ciudad Juárez se ha distinguido por impulsar un esquema en el que el gobierno municipal cubre la inscripción de jóvenes que buscan ingresar a universidades públicas. Ese componente fue presentado como una acción de justicia social y movilidad educativa, con la que su administración intenta proyectar una visión de gobierno enfocada no solo en la infraestructura, sino también en el desarrollo humano.

En el apartado financiero, el alcalde destacó la inversión de 2 mil 104 millones de pesos en obras ejecutadas a través del presupuesto participativo, mecanismo que ha sido una de las banderas de su gestión y que, en clave política, le permite presumir cercanía con las colonias, legitimidad comunitaria y una narrativa de gobierno sustentada en la consulta social para la asignación de recursos.

De igual forma, remarcó que estos avances se han alcanzado sin contratar deuda, un elemento que adquiere peso en el discurso público por su utilidad como argumento de disciplina hacendaria, estabilidad administrativa y margen de maniobra presupuestal, especialmente en un contexto donde la capacidad de ejecución suele quedar bajo escrutinio frente al tamaño del rezago urbano que arrastra la frontera.

No obstante, el edil también reconoció que la ciudad mantiene pendientes estructurales severos. En su exposición admitió que, pese a los indicadores y al volumen de obra realizado, el rezago en Juárez sigue siendo profundo, lo que en términos políticos funciona como un mensaje de realismo administrativo, pero también como justificación para plantear la necesidad de escalar su proyecto hacia una dimensión estatal.

Ese equilibrio entre balance de resultados y reconocimiento de carencias permitió construir un mensaje con tono emotivo, orientado a conectar con una base social que no solo celebró la eventual candidatura, sino que convirtió el acto en una demostración de pertenencia política, identidad colectiva y respaldo territorial. La concentración de más de 50 mil asistentes, agrupados bajo la denominación de “Compas de Cruz”, operó así como una pieza central del evento: no únicamente como audiencia, sino como expresión visible de estructura, simpatía y capacidad de convocatoria.

Hacia el cierre de su mensaje, Pérez Cuéllar dirigió un posicionamiento a sus opositores en un tono de confrontación política calculada, aunque sin caer en estridencias mayores. La idea central fue dejar asentado que no habrá concesiones frente a campañas de desinformación, ataques o señalamientos que, desde su perspectiva, buscan frenar el avance de su proyecto. El planteamiento fue firme, pero también revestido de una forma política más fina: la defensa de su ruta se colocó por encima de las descalificaciones, al sostener que ninguna campaña adversa puede imponerse al objetivo de transformar la ciudad y el estado.

Ese mensaje final funcionó como cierre de filas y, al mismo tiempo, como un aviso al tablero político de Chihuahua: el alcalde juarense no solo se declaró listo para entrar a la contienda, sino que lo hizo desde una plaza repleta, con balance de gobierno, narrativa de resultados, base movilizada y una ruta discursiva que combina gestión, identidad fronteriza y ambición de escala estatal.

Con este acto, Cruz Pérez Cuéllar dejó de ser solo un actor mencionado en la sucesión y pasó a colocarse formalmente en el escenario de la disputa por el poder estatal. Lo hizo desde Juárez, con una demostración de fuerza política, con la emotividad de una base que lo arropó en masa y con un mensaje que, más allá del destape, buscó instalar una premisa de fondo: que la frontera quiere ser protagonista en la definición del próximo rumbo de Chihuahua.

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